Casamiento de Laura Petito

 
El 5 de marzo fue el casamiento de de Laura Petito, para nosotros fue una gran alegría y un acontecimiento, ya que Laura dió este paso tan importante en su vida. Realmente es una luchadora, que a pesar de su dura historia, ha logrado formar un proyecto de vida sólido y sostenible.
 
Estamos seguros, de que va a lograr concretar todos sus proyectos, su esposo Richard es un joven responsable y una muy buena persona, por lo que deseamos que juntos formen una linda familia.
 
 
Muchas felicidades para la pareja.

El amor todo lo puede …

 
Esta es la historia de Vanesa, una joven madre de 23 años nacida en Montevideo.
 
Desde muy pequeña, la vida le presentó un camino lleno de dificultades y desesperanzas.
 
Con tan sólo 1 año ingresó al Programa de Acogimiento Familiar en Florida junto a tres de sus hermanos mayores, logrando así la posibilidad de conocer Juana, quien les brindó el amor de madre y el calor de una familia.
 
Desde muy pequeña demostró vocación por el trabajo. Nada le resultaba pesado: cortar leña, cuidar los cerdos, hacer la huerta, etc. lo cual llamaba la atención a todos los que la rodeaban.
 
A los 18 años decide abandonar el Programa y junto a otros compañeros se muda a una vivienda en la Comunidad Floridense.
 
Es allí donde conoce a Luis, un joven de su edad, con quien luego de vivir varios meses en pareja, tienen un hijo.
 
A pocos meses del nacimiento de Álvaro, Vanesa decide separarse, ya que la relación con Luis no era buena y esta situación no era la indicada para la crianza de su hijo.
 
Trabajando como empleada en una fábrica de bloques ubicada en el barrio donde vive Vanesa logra sustentar a su familia y con el apoyo de Juana y la Comunidad ha podido construir su vivienda en la cual vive con su pequeño hijo.
 
“… estoy agradecida por lo que la vida me ha dado, por el apoyo que siempre he recibido de mi madre y de la Comunidad… y el amor tan grande que siento por mi hijo hace que cada día al despertar me aliente a seguir luchando con mas fuerza…” nos cuenta Vanesa mientras sonríe y prepara el infaltable mate de la tardecita.
 
Vanesa y su hijo Álvaro participan hoy del Programa de Fortalecimiento Familiar en Capilla de Fátima de la ciudad de Florida, representando con su historia de vida un hermoso ejemplo de superación y amor.

Madres participantes

 
Cuando ser madre, va más allá de cuidar y dar amor a sus hijos biológicos
 
En los Centros Comunitarios y Centro Social del Programa de Fortalecimiento Familiar de Aldeas Infantiles SOS, participan diariamente valiosas mujeres que dedican su tiempo y amor a los niños y niñas que concurren a ellos.
 
Las madres participantes son voluntarias, algunas participan en la cocina, elaborando ricas y variadas comidas, otras participan en las salas, apoyando al educador del grupo, y otras realizan la limpieza general del Centro.
 
Desde el Programa se orienta a las madres a desarrollar conocimientos y destrezas educativas, para ello son capacitadas permanentemente y apoyadas por el equipo de trabajo.
 
Cada mujer es única e irrepetible y aporta lo mejor de sí, para acompañar a los niños y niñas en su crecimiento y desarrollo y apoyarlos desde una perspectiva de derechos.
 
“Para mi los niños y niñas son una dosis diaria de vida”
 
Muchas de estas mujeres han pasado por situaciones de vida muy duras, pero han tenido la fuerza necesaria para salir adelante, fortalecerse como personas y valorarse como mujeres.
 
“Antes de comenzar a participar en el Centro solo vivía para mi casa y mis hijos, ahora me siento responsable de dar y me siento bien” “si miro atrás, era muy cerrada, en las decisiones con mis hijos sólo contaba mi opinión, ahora soy muy flexible, me pongo en el lugar de ellos y tomo en cuenta su opinión”
 
Estas madres lentamente se convierten en referentes comunitarias, y participan activamente en actividades relacionadas con su comunidad.
 
“me siento responsable de los problemas de la comunidad y tengo incorporado el programa de Aldeas y la forma de trabajo, y eso lo disfruto” “Logré que mi familia y mi esposo se integren al Centro, participen activamente y me acompañen, y eso me hace muy feliz” Jugar, cantar, compartir, ayudar, escuchar, decidir y aprender son actividades que forman parte de la rutina diaria de estas personas, así como también mantener la higiene y el orden de los espacios destinados al uso de los niños y niñas. “Cuando participo más allá del compromiso, siento la necesidad de brindar lo mejor, siento responsabilidad y tomo coraje cuando hay que fortalecer o escuchar a otras personas” Las madres participantes son mujeres que deciden transformar su vida personal, aprender, mejorar y crecer desde la solidaridad, el amor y el trabajo en equipo.

“Madres del Corazón” de Aldeas Infantiles SOS

 
Claudia y Raquel: “Ser madres nos mueve internamente hacia un amor infinito”.
 
Son dos mujeres que verdaderamente nacieron para ser madres y el amor que brindan a sus hijos del corazón es ilimitado Claudia (44) y Raquel (43) crían a varios niños que se encuentran en situación de vulnerabilidad…muchos de ellos no tienen a nadie más en el mundo.
 
Aldeas Infantiles SOS tiene en su predio doce casitas donde viven las madres sociales con sus pequeños de distintas edades.
 
Claudia y Raquel son amigas de hace muchos años y cuentan su historia, que conmueve y acaricia el corazón.
 
“Siempre me gustaron mucho los niños y me llamaba la atención cuando veía a mi amiga pasar con ellos…” – relató Claudia, explicando que de esa forma llegó a Aldeas Infantiles. Luego de viajar a Buenos Aires y trabajar allí por un tiempo, retornó a Salto con la idea firme de convertirse en una mamá del corazón. Raquel hace veinte años que se dedica a criar los niños más desprotegidos que llegan a la institución “Acudí a un llamado y luego de cumplir todos los requerimientos necesarios, entré a Aldeas en carácter de tía, posteriormente me dieron a cargo los niños y una de las casitas” Las dos madres dejan ver una especial dulzura en el trato… la vida no les dio la oportunidad de ser madres biológicas, pero el amor que le brindan a esos niños en nada se diferencia del de una verdadera madre. “El estar con estos niños es lo que elegí y lo que quiero para siempre… me siento realizada…el amor me nace, siento que tengo mucho para dar” – expresó Claudia y sus ojos se iluminaron.
 
HIJOS DEL ALMA La experiencia de educar a chicos que provienen de circunstancias diferentes y de edades tan dispares es todo un desafío, pero las madres sostienen que se va dando en el día a día… se intenta de reforzar los vínculos entre los niños que conviven en casa. Se les enseña los hábitos, concurren a estudiar y cada uno puede proyectarse en aquellas cosas para la cual muestran capacidades. Llegan a Aldeas con fuertes cicatrices en sus almitas… han sido protagonistas de historias muy complejas y la recuperación lleva su tiempo. El logro de estas admirables mujeres es digno de destacar… pues esos niños llegan a quererse entre sí, como verdaderos hermanos. Y mientras transcurre la entrevista, nos encontramos con muchos pares de ojitos inocentes, que han conocido el dolor a edad temprana, pero afortunadamente la vida les dio la oportunidad de encontrar el amor de las madres de “Aldeas SOS”. Estas mujeres cuentan con el apoyo de todo el personal, del equipo multidisciplinario que busca permanentemente solucionar cualquier imprevisto que se suscite. “Debemos ser muy tolerantes y pacientes con esos chicos… es la manera de poder reconstruir una familia” – aseveraron las madres.
 
DULCE ANECDOTA PARA RECORDAR
 
Claudia recordó un momento muy emotivo que le tocó vivir en Aldeas; “Recién había entrado a la organización y me acuerdo que llegó ese día Ananías que fue criado con Raquel… en su niñez fue muy travieso. Pasaron los años y ese día llegaba a visitar a la mamá y declaró “Todo lo que sé, se lo debo a mi madre Raquel…realmente se puso la piel de gallina”. El joven construyó su propia familia, reside y trabaja en Montevideo. Los hermanitos biológicos siempre conviven juntos en la misma casa y de esa manera se mantienen los vínculos. “Ser madre nos nace…nos mueve internamente, es una necesidad imperiosa de brindar amor y misericordia infinita que nos hace perdonar, quererlos, abrazarlos, compartir sus tristezas y alegrías” – reflexionó La consigna de esas madres es formar esa comunidad infantil para que puedan forjarse un futuro en la vida y que muchos puedan recomponer sus lazos familiares. La meta es que puedan llegar a ser ciudadanos independientes y autónomos. Estas madres del corazón demuestran que el sentimiento más sublime puede hacer milagros… muchos niños en el mundo lo necesitan.

Distinción Internacional para Julio

 
Julio Flores es un joven y prometedor estudiante de la Aldea Infantil SOS Montevideo,quien hace 1 año a través de una beca otorgada por la Organización Internacional de Colegios del Mundo Unido, se graduó como Bachiller Internacional en el Colegio Internacional de Costa Rica. Junto a otros 2 jóvenes de la Aldea, luego de haber vivido una experiencia única por 3 años en aquel país de intercambio multicultural con jóvenes de todas partes del mundo 
 
Julio terminó su Bachillerato Internacional con gran suceso, aprobando con muy buenas calificaciones sus exámenes finales, lo que le permitió aplicar para más de una Universidad en varios lugares del mundo.
 
Es así que se postuló a 2 Universidades en los Estados Unidos, calificando para ambas. Optó por cursar "Sociología y Negocios Internacionales" en la Universidad Westminster College, en la ciudad de Fulton, Missouri, accediendo además a una beca laboral para costear parte de sus gastos de estudiante en el museo de la misma Universidad.  
 
Es un orgullo para toda la familia SOS que Julio esté viviendo esta experiencia y pueda alcanzar sus sueños, enseñándonos que quien quiere,con esfuerzo y sacrificio puede lograrlo..
 
Esperamos que pronto pueda visitarnos para compartir con todos nosotros su maravillosa experiencia......